Como muchas otras mujeres, desde que sabes de tu embarazo seguramente paras en cuanta vidriera de negocio para bebés encuentras. Comprar todo lo necesario, y lo no tanto, para la llegada de tu bebé, es una de las actividades más placenteras del embarazo. Además, te puede resultar muy práctico para tener todo listo al momento de su llegada.
El momento en que sales a comprar su cuna es uno de los más emocionantes ya que es muy fácil imaginar a tu bebé durmiendo ya en ella. Por esto es muy lindo pensar de qué color te gustaría que sea, buscar un modelo bonito y que sea parte de la decoración que quieres para tu bebé. Sin embargo, también es recomendable tener en cuenta la seguridad que le va a ofrecer y que sea un lugar cómodo donde pueda tener el buen descanso que necesita para su óptimo desarrollo. Aquí hay algunos detalles más que te pueden ayudar cuando salgas de compras:
Su seguridad
Una de las primeras cosas en las que te puedes fijar es si tiene el certificado de que cumple con los estándares de seguridad internacionales que hay en la actualidad, que establecen las normas básicas para que tu bebé esté seguro y cómodo en su cunita.
Los barrotes
Obviamente, la cuna debe ser sólida y firme para que la puedas seguir usando mientras tu bebé va creciendo y donde pueda jugar sin peligros. Las separaciones entre los barrotes no deben ser muy grandes o se corre el peligro de que tu bebé pueda atorar su cabecita allí por accidente. También trata de buscar aquellos que estén colocados de una forma que no le permitan trepar en ellos cuando sea más grande y quiera salir de la cuna él solito.
La pintura
Tu bebé seguramente va a probar todo lo que lo rodea a través de su boca y su cuna no será la excepción. Por eso es muy importante que la pintura utilizada no tenga elementos tóxicos que le puedan hacer mal. Por lo general en las cunas antiguas se usaba pintura con plomo, por lo que es mejor lijarla y colocarle otra pintura o barniz de muy buena calidad y que no sea peligroso para tu bebé.
El tamaño
El tamaño es otro factor. Es necesario tener en cuenta cuánto va a crecer tu bebé en sus primeros meses. Es importante que tenga por lo menos 20 cm más de largo que él y 60 cm mínimos de ancho.
El interior de la cuna
Tu bebé va a pasar mucho tiempo dentro de su cuna y es muy probable que se mueva mucho mientras duerme. Entonces un interior acolchado va a evitar golpes y hacerla más cómoda para él. Otra opción es que le coloques un protector de cuna. Las almohadas no son recomendables porque le pueden dañar el cuello. Es bueno que tengas cuidado de que no haya ninguna punta saliente donde tu bebé se pueda golpear o donde se puedan enredar sus sábanas.
Las cunas regulables
Algunas cunas te permiten regular la altura de la base. Esto es útil cuando tu bebé es recién nacido para mantenerla en el nivel más alto, y a medida que aprende a sentarse y pararse, irla bajando.
Mantenimiento
Una vez encontrada la cuna adecuada recuerda que es bueno chequear sus condiciones frecuentemente para asegurarte de que todo sigue estando en orden y tu bebé está totalmente seguro y confortable.