La aplicación de una anestesia general para un parto no es lo más común. Al aplicar anestesia general te duermen por completo, es decir, no puedes participar activamente en el nacimiento de tu guagua. Se aplica casi exclusivamente en cesáreas de emergencia cuando no hay tiempo de aplicar un anestésico local o en un parto vaginal en el que la guagua esté saliendo de cola y no de cabeza como debería nacer generalmente.
Para inducirte a la anestesia general es posible que en la sala de partos un anestesiólogo lo haga por medio de inhalantes que produzcan este efecto. Generalmente, estarás despierta la mayor parte del tiempo y te dormirán unos pocos minutos mientras esté naciendo la guagua. Como tu guagua también se verá afectado por la anestesia conviene aplicarla a último momento para que reciba la menor cantidad posible. Otro inconveniente es que puede producirte vómitos, lo que es peligroso ya que al estar sedada podrías ahogarte. Sin embargo, los médicos estarán muy atentos a estas cuestiones en el momento del parto.
Es probable que tu médico te haya recomendado no comer antes el parto. Para este tipo de anestesia es muy conveniente que respetes la indicación. De todos modos, es posible que los médicos te inserten un tubo por la boca hasta la garganta para disminuir este peligro.
Puede ocurrir que al volver en sí, te sientas desorientada o intranquila. Y si te colocaron el tubo, quizás, sientas dolor en la garganta. El efecto de la anestesia, en ocasiones, puede provocarte náuseas, vómitos o una disminución en tu presión sanguínea. No te alarmes, seguramente, el equipo médico estará vigilando tu pronta recuperación.